DIVERSIDAD Y ALTERIDAD
Antes que nada y de empezar a desglosar tales conceptos
desde la postura pedagógica es necesario partir desde una visión más particular
que ofrecen los conceptos, desde lo más sencillo y esencial. Y en síntesis lo
que nos ofrecen los conceptos son: por una parte diversidad nos remite a la
cualidad de diverso o variado, alude a la diferencia y a la
pluralidad de elementos en un determinado ámbito. De modo que por la noción de
alteridad se concibe como la condición o capacidad de ser
otro o distinto, es ponerse en el lugar del otro y su entorno, alternando
la perspectiva propia con la ajena, como principio de diversidad.
Dentro de lo que ya concebimos en la simplificación de tales
conceptos, nos es posible ya adentrarnos más a lo que el campo de la pedagogía
requiere y proceder con el tema en cuestión. Son pequeños matices conceptuales,
pero que llevados a la teoría y práctica pedagógica engendran variaciones
distintas tanto para un mejor trascender de los conceptos como así mismo una
aceptación positiva.
Empezaremos pues con una pregunta fundamental, ¿Es posible
involucrar tales términos al ámbito y a una perspectiva pedagógica? en
correspondencia a la pregunta se puede manifestar que tales conceptos pueden
ser aplicados a la práctica pedagógica de manera excepcional, más que nada es
que los sujetos y educadores aprendan a ser conscientes del beneficio
intrínseco que tanto diversidad y alteridad no ofrecen, para ello es importante
desglosar ambos conceptos llevándolos desde una perspectiva pedagógica.
DIVERSIDAD
Ante todo, rectifiquemos una idea importante de que
diversidad es fundamentalmente substancial y significativo dentro del campo de
la pedagogía, ya que este es el encardado de afrontar esos ideales de una
educación acorde a la homogeneidad.
La diferencia no solo se trata de él ser diferente, sino que
además en esta diferencia se debe marcar diferencias en las que se
comparten rasgos y por extensión identidades.
En lo reflexionado respecto a tal concepto se puede decir
que esta diversidad de la que se habla se da de dos formas, una tanto interna
que es en sí misma propia de identidad y es la sustancia que compone la esencia
original del sujeto, es lo que tiene dentro e intrínseco; y la otra es la
externa, la que en que hace parte socialmente de un grupo en cierta medida
definido, que tiene una manifestación e inclinaciones sociales ancladas a un
perspectivas e inclinaciones mutuas.
ALTERIDAD
Manejada desde esta postura pedagógica la alteridad nos
posibilita y permite a alternar o cambiar la propia perspectiva por la del
otro. En este sentido, implica que un individuo sea capaz de ponerse en el
lugar del otro, lo cual posibilita que pueda establecer relaciones con el otro,
basadas en el diálogo y la conciencia y valoración de las diferencias
existentes sobre los sujetos.
La alteridad se contrapone a la mimesis o copia, en el
sentido de que no se trata de que todos poseamos una conciencia en la que se
tienda a ser iguales a identificarnos con el otro y asumirlo miméticamente. Con
la alteridad se trata, que desde mí persona comprender las diferencias sobre el
otro, siendo consiente de esas diferencias que le suceden y posee el otro lo
cual posibilita a que yo afronte las ideas desde diferentes posturas y no solo
esto sino que además se puede llegar a entender al otro como una
proyección de su realidad, en una buena muestra de interés por
comprenderse mutua y grupalmente, de ahí es donde parte una adecuado fomentar
el discurso y dialogo posibilitador.
En la alteridad-el problema empieza con una necesidad
primordial de conocerse a sí mismo, a es ser interno. Ya que en el momento en
que se acepta la propia existencia, la relación con el otro se complica ya que
entran en conflictos las personalidades. Para eso se debe inferir hasta qué
punto se conoce, ya que este punto definirá la frontera entre uno y el otro.
Todo lo que es uno es “yo” y todo lo que no sea “yo” hará referencia al otro.
De acuerdo a Lacan, la formación del sujeto requiere un desdoblamiento del yo
entre “yo” y “otro”. Esta reflexión acentúa la relación narcisista del sujeto
con su contraparte imaginaria, el “ego ideal”. De esta manera, el subconsciente
provee un ejemplo de que uno es su propio “otro” creando una tensión entre el
sujeto y el ego, generando “otro” que es “yo” (Lacan, 1977).
Cuando se posee y se es consciente de mi yo interior añádase
una voluntad de alteridad, de entendimiento, en donde la integración podrá
ser armónica, ya que cada sujeto respetará las creencias del otro, propiciando
las relaciones pacíficas y fomentando el diálogo, ese diálogo, por otra
parte, enriquecerá a ambos de diferencias primordiales.
JORGE MARIO
JORGE MARIO AGUDELO JARAMILLO
FACULTAD DE ARTES
Semestre 2015-2
Fecha: 02/10/15
FACULTAD DE ARTES
Semestre 2015-2
Fecha: 02/10/15
Referencias
-Lacan, J. (1977). The Mirror Stage as Formative of the
Function of the I as Revealed in Psychoanalytic Experience. En A.
Sheridan, Écrits: A Selection. New York: W.W. Norton and Company.
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